Tom y Martha.

Gainsbourg
 Es condición indispensable no empezar a leer sin Mister Waits sonando de fondo.Dale al play.
 
Habéis quedado después de un montón de tiempo sin veros. Tú has estado de exámenes o has tenido una temporada de locos en el trabajo. Él ha estado fuera y vuelve a un país,que se parece poco a éste o simplemente vivís en la misma ciudad pero las rutinas de cada uno son como un par de rectas paralelas hasta que la causalidad os ayuda a hacerlas secantes. Nunca importa lo que tarda en poneros frente a frente, sean semanas o años,siempre parece que la última vez ha sido ayer (son los lazos de los que habla el Principito y que siempre me recuerda mi amiga Sandra).
 Aprovecháis el viernes para quedar a comer. Le invitas a casa como otras mil veces. Cocinaréis a medias y entre olivas y vino blanco os iréis poniendo al día.

Os habéis puesto de acuerdo para ver quién lleva qué y tienes que llamarle para decirle que llegas tarde, si puede encargarse del vino.”Esto empieza a ser tradición.”-dice irónico.Cuando llegas, él ya te espera en el portal.Hace años que tus llaves ya no duermen en un cajón de su cocina. Te mira con la misma mirada de pillo que entonces y cinco años más en las pupilas.”Está más mayor”-piensas. “Te estás quedando sin curvas y eso no está nada bien”-dice.Te ríes y le abrazas. Él no suelta las bolsas y te golpea la parte de atrás de la rodilla con la botella de vino. ” Ya tenía ganas de oirte cerca!”.Le besas.

Te hace las mismas bromas de siempre mientras espera paciente a que aciertes a encontrar las llaves.Se quita la chaqueta y la tira encima del sofá igual que hacía siempre. Se descalza en la habitación del fondo y va hacia la cocina disparando preguntas. ” En esta casa no hay cerveza?”, “He traído los encurtidos que te gustan tanto, los meto en la nevera?” “Sabes a quién me encontré el otro día…?” “Te has leído aquello que te pasé por mail ?” . Tratáis de mantener una conversación mientras tú te cambias de ropa y él abre y cierra la nevera.

Os ponéis mano a mano con esa obra faraónica que es la fideua y mientras el vino blanco parece evaporarse en la botella discutís una vez más sobre si echarle cebolla sí o echarle cebolla no. Él se ríe cuando le cuentas tu última caida en público ,sin escatimar en gestos, o lo orgullosa que estás de tus últimos logros deportivos . Él te pone al día de las derrotas del equipo de futbito,mientras tú tratas de darle argumentos sobre por qué un deporte con ese nombre no se puede tomar en serio por las masas.Él te recuerda que se la roncan tus masas ” Me preocupan más las mesas.Puedes ponerla y dejar que sea yo el que te de la chapa?”.Te cuadras y cumples órdenes mientras te cuenta dónde ha encontrado el último cómic y te sermonea sobre por qué hace tanto tiempo que no vas al cine.

En el postre, le cuentas ese plan que hace tiempo tienes en mente y que no te atreves a llevar a la práctica sin que él te diga lo que opina.Se pone serio. Se queda en silencio masticando una verdad que quizás no te guste escuchar y suelta lo que piensa para terminar con ese “Por qué te lo piensas tanto?.No pasa nada si te equivocas.Todos vamos a estar aquí”. Le llaman por teléfono y no puedes evitar sonreir mientras cambia el tono para atender un asunto laboral.Apunta algo en un folio que te pide con un rictus muy serio,muy profesional. Te gusta mirarle mientras habla.

Pasáis al sofá para compartir el helado con dos cucharas, igual que siempre. Te cuenta su última aventura sentimental y espera que le digas lo que piensas.Se le ve muy ilusionado!.”Ahora te toca a ti”. Le cuentas que has conocido a un chico y que estáis en ese punto en el que aún no sabes qué es lo que va a pasar. ” Ese punto puede durar toda una vida”-dice. Os reís a carcajadas.

“Qué fue lo que nos pasó?!-te clava las pupilas cinco años más viejas,muy serio.

Pasa un ángel.

“Supongo que no era el momento”- desaciertas a decir.

Te cuenta lo implicado que está con esto y aquello y quedáis en que te enviará la información para que sepas de que va el tema y “dejes de hacerme tantas preguntitas”.

Son más de las ocho y has quedado. Va a la habitación del fondo y se pone los zapatos.Coge la chaqueta del sofá.Mientras se la pone, le estiras las solapas.

Os despedís en la puerta mientras os prometéis una llamada para veros pronto. Le abrazas y ésta vez utiliza las manos sin bolsas para ponerlas en tu cintura.

“Hemos hecho lo más difícil”-susurra-“Hemos llegado hasta aquí”

Anuncios

Dime...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s