Cris , Cris , Cristina…

Infanta Cristina

Querida Cris,

Acabo de leer en la prensa lo de la imputación y tal…qué putada, ¡¿eh?!.Con el buen tiempo que hace en Suiza en el mes de marzo, y este año quizás te pierdas el final de temporada en los Alpes. Confío en que  papá puede arreglarlo todo como la otra vez. Mantenme informada, por favor.

Supongo que esta vez te habrán avisado y habrás podido arreglarte las mechas para cuando las cámaras se encendiesen esta mañana. La verdad, es que estás monísima! El disgusto se ha llevado los kilos que te sobraban (me refiero a los de grasa, los otros entiendo que siguen a buen recaudo ) y desde hace un tiempo llevas el tinte perfecto. Es un color clásico, atemporal, muy fino a la par que discreto.

Lo del juez Castro es vergonzoso, ¡qué atrevido! No ha parado hasta encontrar la manera de que parezcas culpable de algo. Pero, ¡¿qué se creerá?!Primero que si eras cómplice de Iñaki, tu amor! (menos mal que papá estuvo rápido y pudo mover sus hilos para impedir cualquier acción). Ahora dice que lo hace por blanqueo de capitales y delito fiscal. Se ve que Iñaki sí podía estar al tanto de los distintos delitos de los que se le acusan y tú no, aunque desviases dinero o delinquieses contra el fisco. Obvio, solo la duda ya ofende!

Eres una chica de la vieja escuela. Tú a tus cositas y tu marido a las suyas, como siempre ha hecho papá y mamá. Como dios manda que diría el Presidente!

Tú organizas la casa, educas a los niños, dudas entre las clases de vela o de tenis, decides dónde pasaréis las vacaciones, ocupas un poco de tiempo en una entidad financiera( esa sí tiene ánimo de lucro)  y él…pues él  a sus cosas, a sus negocios, a sus cenas con clientes, a hacerte accionista, a pedir “firma aquí, amor” sin que a ti te importe lo que hace, sin que tengas que tomar ninguna decisión, para eso está él que es “el que sabe de esas cosas”.

Y mientras, yo lidiando con mis amigos que están pesadísimos con que si no te enterabas de lo que pasaba es que eras tonta. Y  yo que nooooooo, que la tonta es tu hermana tu noooooo. Tú sólo eres de la vieja escuela, así te educó mamá para repartir los roles en casa, porque siempre es mejor que cada uno se dedique a lo que sabe. Él a lo económico y tú a tus cositas de mujer, que no conviene mezclar!. Él pone la pasta y tú eliges los muebles del palacete, como se ha hecho toda la vida. A ti mientras no te falten en la nevera yogures de los buenos, de los de más de un euro la unidad, no tienes de qué preocuparte!.

Y mis amigos “erre que erre”, que si no eres gilipollas pues que lo disimulas de puta madre y yo… yo es que ahí ya no se que decirles Cris, porque yo no se si será fácil o no , pero es que a mí  me encantaría parecer así de gilipollas.

Me encantaría que no me cuádrense las cuentas del hogar familiar y mi marido decida que nos compremos un palacete y que yo sólo tenga que decirle “sí, amor”. Me encantaría ser accionista en una empresa que mi marido ha montado con un amigo y pagar con ese dinerito fresco que no se de dónde sale, pero que no me preocupa porque parezco gilipollas, los viajes, el entrenador personal, la factura de las habitaciones de hotel con desayuno para dos de un día que a mi marido se le hizo tarde y no pudo dormir en casa… Debe ser el súmmum de la felicidad ¿no?

Pero bueno, ahora lo que más me preocupa es que escojas bien lo que vas a ponerte para sentarte en el banquillo. Ya sé que en Casa Real no os gusta alardear, sois de costumbres campechanas, así que entiendo que elijas colores neutros, pero por dios escapa del negro! Es demasiado obvio. Un color claro te hará parecer igual de traumada y  no hará tan obvia la maniobra. Colores claros y mirada al frente, que la vergüenza vaya por dentro en el paseíllo…que haya que fijarse mucho para poder intuirla. Bueno, eso ya sabes tú como se hace !

Mantén la calma. Sé que ahora a lo mejor preferirías aquello que cantaba Sabina “…jura que toda su fortuna daría por echarse un noviete aburrido y formal, por entrar de oficiala en una peluquería”.

No te rindas todavía Cris, todo volverá a la normalidad, ya verás! Recuerda aquella escena de Annie Hall que papá repite una y otra vez cuando las cosas se ponen feas:

“- ¿Has despedido a la chica de la limpieza?
– Nos robaba.
– Pero es negra.
– ¿Y qué?
– Que los negros ya tienen suficientes problemas.
– La pillé abriéndome el bolso.
– ¡Ajá! Ya ves cómo los acosan.
– ¿Quién habla de acoso? ¡Robaba!
– Bueno… Nos lo podemos permitir”

Sigue yendo como clienta a tu peluquería favorita, no renuncies a ninguno de tus privilegios, no abandones a tu marido, no va a pasar nada! En este país podremos volver a permitírnoslo, díselo a Iñaki .Todo pasará y no pasará nada.

Saluda a papá de mi parte, le visto raro en la Pascua Militar.

Un fuerte abrazo.

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