Mis (casi) inconfesables manías (I).

And-now-that-you-dont

Nunca me pruebo ropa con las gafas puestas.

En el desayuno, lleno hasta el borde de café con leche muy caliente la taza más grande que tengo. Me lo bebo casi frío y siempre dejo un poco menos de la mitad.

No soporto cuando alguien dice ” yo es que no leoveoescucho literaturacinemúsica española”. No lo soporto. Saca todos mis prejuicios/etiquetas a pasear.

No puedo dormir si las persianas no están totalmente bajadas y las puertas de los armarios totalmente cerradas.

Nunca uso tanga ni tampoco bragas “colorcarne”. No me merezco el look postguerra pero tampoco el de “estrelladelpornovenidaamenos”.

Dejo correr el agua de la ducha todo el rato. No la cierro nunca.Ni para enjabonarme.Nunca. Ni para hacerme un peeling .Nunca.

Nunca me subo a un avión con las lentillas puestas. Tengo miedo a (ver) volar y me tranquiliza quitarme las gafas y perder las referencias.

Odio que me despierten si me he quedado dormida en el sofá. (Esto mi padre lo hace mucho.Me mira fijamente hasta que mi inconsciente se hace consciente.”¿Estabas dormida?”. Si no fuese mi padre le pegaría, pero está muy feo pegar a un padre…)

Nunca deshago la maleta el día que vuelvo a casa.No importa si voy a estar un año sin viajar o si voy a hacerlo al día siguiente.Y cuando digo casa, me refiero a ese lugar donde están mis discos, mis libros y mis cremas de más de 100 ml.

Mensajes pendientes de leer,whatsapp, actualizaciones por descargar, correos ( al correo me he acostumbrado) , …no lo soporto. Necesito la pantalla limpia de esos símbolos rojos como el mismísimo demonio.

Avisos de mensajes

No puedo evitar intentar justificar todo texto que cae en mis manos.Me pone muy nerviosa ese despiporre de líneas que terminan cada una donde su largo y la casualidad deciden. Me pone muy nerviosa no decidir yo.

No sé sentarme en la taza del váter sin encender el secador. (Este nivel de intimidad dudo si es necesario.Me arrepiento mientras lo escribo.Me arrepiento mucho).

Voy al cine con cualquiera pero nunca voy con cualquiera a un concierto.

Odio hablar de algo importante de pie.

No soporto los ruidos estrepitosos que me agarran por sopresa. Por ejemplo, el de los platos que se caen unos contra otros en el escurridor de repente.

Nunca escucho un disco entero, ni leo un libro dos veces , pero hay un montón de películas que no puedo ver una sóla vez.

Tengo relativa tolerancia a dormir con cualquiera, pero elijo cuidadosamente a esa persona con la que me vuelve loca ducharme.

Soy una tía ( casi ) normal…¿no?. ¿Y tú?

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6 comentarios en “Mis (casi) inconfesables manías (I).

  1. Valiente! Nunca me atrevería a ponerlas sobre papel por miedo a verlas ahí todas juntas, reunidas, descojonándose mientras me miran.
    Algo en el fondo de mi ser dice que no es bueno convertir listas en libros de los gordos…

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  2. Leyendo “A veces” se me vino a la mente este post; es que no sé, pero me parece de las pocas y mejores cosas que he leído en mi vida. Lo leería siempre; digo siempre porque no creo que existan las “veces necesarias” para dejar de leerlo. No basta; simplemente no se apartan las pequeñas cosas cuando algo te llena, te marca sonrisas y saca suspiros… Y a todo esto mi manía casi inconfesable es preguntar siempre las fechas de nacimiento cuando conozco a personas que me tocan el corazón (por no ser más directo y preguntarles su signo zodiacal).

    P.d.: ¿Cuándo cumples años?

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  3. Saludable ejercicio que todos deberíamos hacer. Hay que tener valor, no tanto para hacerlo, pero sí para publicarlo. Porque quizás lea esto alguien que fue contigo al cine pero nunca a un concierto. O alguien que durmió contigo pero se fue antes de la ducha. O tu padre, que inconscientemente te despierta de la siesta pensando que te hace un favor (un padre/madre siempre hacen todo por el bien de un hijo/hija). Pero a estas alturas, una vez que uno crea un blog para mostrar sus sentimientos, qué importa, no?

    Te felicito por rechazar el tanga (y por descontado la ropa interior color carne). No se deben poner límites a la imaginación y con los tangas me pasa que no puedo usarla.

    Discrepo en el asunto persiana. No puedo dormir con ella bajada del todo. Me agobia. Me intranquiliza. Me preocupa no ver el sol cuando sale. Es tan maravilloso y tan gratis que es una pena perdérselo. Y ojo, llevo al extremo mis principios. Incluso si llego tarde (o temprano según se mire) de parranda y ya luce ligeramente el sol… la persiana no se cierra tampoco. Perderé horas de sueño pero mis manías son muy mías. Una novia que tuve pensaba como tú. No podía dormir si entraba el más mínimo atisbo de luz por la ventana. Cuando me dejó, le pregunté por qué (grave error) y me respondió: “porque nunca cierras la persiana”. Mucho mejor que el “no sos vos, soy yo”. Donde va a parar…

    Saludos!

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  4. Estoy preparando la segunda parte.Tengo muchas más “inconfesables”, ya sabes…Esa gente que duerme con luz, no es de fiar….les envidio a la par que les odio!!!No puede ser que a mí me cueste tanto dormir y otro se metan en el sobre sin la necesidad de ningún ritual ( cierra armarios, baja persianas, coloca almohadas…..) QUE RABIA , COÑE!!!

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