Aurelio

AURELIO III

A Aurelio le conocí hace quince años por una de esas casualidades que no lo son, en una cena bajo el parral de casa de mi abuela. De aquel tío de veinte años, queda solo el niño grande que será siempre.

Aurelio es un trocito de Cuba, Vietnam, Islandia, India. Es un mucho de Italia y de Australia. Aurelio es un poco de todos los sitios en los que ha estado y lo bien que los ha sabido mirar. Aurelio viaja siempre en vagón de viajero, nunca en turista. Es ilusión constante, peleón, luchador. Aurelio es honesto. Aurelio cambia el gesto cuando se pone serio y hace algo muy expresivo con los ojos para decirte que no le has entendido mientras repite tres veces NO.

Para Aurelio la vida es eso que pasa fuera del horario laboral y la exprime al máximo. Un día empezó a escalar y, desde ese día, su vida gira también en torno a una roca. Aurelio es feliz buscando la próxima piedra a la que trepar. Le oigo hablar en números y letras, no entiendo nada pero sé que es más feliz que cualquiera.

Aurelio es una mezcla de Réquiem por un Sueño y  Campanella. Suena a Led Zeppelin, a Deep Purple, a Jorge Drexler. Aurelio suena a esto:

Aurelio es hacer planes, marcarse metas constantemente y no olvidarse de cumplirlas. Aurelio es valiente. Es tiempo, verdad y corazón. Aurelio vive conforme a lo que quiere y lo que cree, sin importarle nada lo que pensará el de enfrente. Aurelio es libre.

Aurelio se pasó un tiempo buscando alguien algo que no encontraba, como en aquella canción de U2. Ensayo, error. Ensayo, error. Igual que el resto, pero diferente.

La tenía muy cerca, cerquísima, pero no se había dado cuenta. Cuando la encontró yo estaba en Edimburgo, me envió un mail para contármelo y lo guardo en la carpeta de los correos que no quiero olvidar. Aquel día supe que la apuesta que hacía con mi moreno favorito, la había ganado yo. Que ya no habría más ensayo porque había encontrado lo que desde hacía tiempo buscaba. Porque siempre la había estado buscando a ella.

Uxia y Aure.

Más que un par de dos.

Aurelio tiene alma de artista, no le molestan los aplausos. Aurelio es capacidad de esfuerzo, es tenaz.  Aurelio no está ahí siempre, pero siempre está cuando lo necesitas.

Aurelio me ha enseñado que la amistad es algo que se construye acumulando recuerdos y quemando etapas, me ha enseñado a pelear, a que hay que arriesgar siempre y dejarse las rodillas por las cosas que uno quiere. Me ha enseñado que marcarse objetivos es la mejor manera de crecer, que pedir ayuda no es malo, es necesario.

Aurelio es un concierto para descubrirme a Jorge Drexler, una cola de horas para ver a Caetano Veloso mientras me ponía la cabeza loca con las más de mil fotos de su último viaje a Italia( nunca agradeceré lo suficiente que las baterías de los portátiles se vicien y se descarguen con tanta facilidad). Aurelio es una acampada libre en el Castro de Baroña y un fin de semana en una casa perdida en As Pontes, llena de armaduras y bichos disecados. Aurelio son horas arreglando el mundo de camino a casa en La Furgo. Aurelio es un concierto de The Cure y dos cajitas de postales que me regaló en el único viaje que he hecho sola.

Aurelio vivió en Australia unos meses y al volver  me llamó. Aquellas Navidades me regaló un libro: «Pi, hay gente que tengo claro que quiero que se quede en mi vida y una de ellas eres tú». Durante estos casi veinte años, Aurelio se ha convertido en lo que es, y yo he tenido la suerte de verlo todo desde las primeras filas de la película de su vida.

A Aurelio, hace unos días, se le cruzó un corzo mientras volvía a casa en moto y a los que le queremos se nos cruzó la idea de que este paseo es algo más que efímero. Que en un minuto la vida deja de ser lo que es para convertirse en otra cosa y que no conviene pensarlo mucho porque hay que vivir, pero sí es conveniente recordarlo para vivir dándole importancia a lo único importante.

Nota, año 2017. Hace unos meses me llamó: « Te voy a mandar una movida por whatsapp, apunta la contraseña. Luego me dices que te parece». Pensé que por fin había atendido a nuestra petición de bodorrio o que sería una de frikada de las suyas, no fue así. Hice clic en el enlace y ¡ sorpresón! Este año no tendremos boda, este año serán papás de Carmen. Los mejores papás que Carmen hubiese podido tener. ¡Y claro, tendremos que celebrarlo ! ¡Pronto, por favor!

 

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8 comentarios en “Aurelio

  1. Tengo que decir qe es la segunda vez que lo leo. A la primera no le pude dedicar todo el tiempo que necesitaba… Como siempre, te aplaudo, me emocionas y me haces reflexionar.
    Aurelio, a recuperarse prontito!! Besos a los dos. Tati.

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  2. Sentado en este tren regresando a mi casa se me ha escapado una lágrima de emoción mientras se me enmudecía la mente.. Quizás todos necesitáramos un Aurelio en nuestras vidas, gracias por compartir el tuyo.

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  3. Me gustan mucho los agasajos a personas que han dejado una huella imborrable en nuestras vidas. Tambien me gusta mucho como escribes, quizas dejes huella tambien en mi vida…o por lo menos a los escasos ratos que le dedico a wordpress. Un saludo y gracias.

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