Hoy no, mejor otro día.

Salto al vacío by Yves Klein
Salto al vacío by Yves Klein
“Te imagino dejando que pasen las horas sentado en la misma cama. Mirando la televisión sin mover un dedo, solo por curiosidad de saber qué hace el tiempo con uno, cuando uno no hace nada con el tiempo”- Tokio ya no nos quiere, Ray Loriga.

Te sientas a su lado, igual que las últimas 1537 noches .Ella se acerca a tu pecho y tu levantas el brazo, para que apoye la cabeza en tu hombro, como en un acto reflejo. Hace tiempo que la ves pero no la miras. Hace tiempo que no hacéis el amor y ya ni te acuerdas la última vez que follasteis. Ya no recuerdas la última vez que pensaste en ella cuando no está.

No os une nada más que el tiempo que aprieta con la misma fuerza que la hipoteca que decidisteis os ataría los próximos 35 años. Fijas la mirada en la tele mientras  mentas a alguien en el que no crees para que se vaya primero a la cama y puedas dormitar en el sofá hasta que ella pase a la fase DELTA. Él oye tus suplicas.  Cinco años y ya sabes que no volveréis a hacer nada por vez primera. “¿Cómo se vuelve a empezar a los treinta y seis?”. “Tampoco estoy tan mal”-te contestas. No la quieres, pero vas a compartir la vida con ella si nadie nada lo remedia. Te vas a la cama y tratas de no rozarla, hoy sabes que no serías capaz de disimular la cara triste al correrte mientras cierras los ojos para pensar en otra cara, otra piel. “Ya no te quiero”. Tienes que decírselo, pero…hoy no, mejor otro día.

Mandela´s Quotes

Mr. Mandela

El despertador suena a las siete en punto de lunes a viernes. La presión en el pecho ya no se alivia en días festivos. Te sientas en la misma silla que hace tres años creíste que  sería tu sitio. No te concentras, hace meses que el trabajo no te motiva. Googleas todos los sueños que no te atreves a decir en alto. Cuentas pendientes contigo misma, que hacen que no te reconozcas una mañana al mirarte al espejo. Atrás queda la vida que veías cuando cerrabas los ojos  y que ya no te permites soñar. De camino a casa pasarás de nuevo por delante de ese cartel que ofrece todo eso que buscas y volverás a mirarlo de reojo. “La vida debe estar en otra parte. Un día cojo las maletas y me voy”. Pero…hoy no, mejor otro día.

Sara Herranz

Ilustración de Sara Herranz

Pintabas. Antes, pintabas. Buscabas hueco en la agenda y pintabas. Tu padre te regaló aquel caballete que ahora ocupa la esquina de la habitación donde guardas todas esas cosas que no sabes por qué aún están ahí. Con los años cambiaste el lienzo por papel. Hacías unas ilustraciones preciosas que regalabas en fechas NO señaladas .Te encantaba pintar,¿te acuerdas?. Hoy comprarás lápices nuevos de mil colores. Sí, cian, magenta y amarillo.Un amarillo chillón. Llegas a casa cansada después de todo el día , te duchas y mientras el microondas hace la cena escudriñas la bolsa repleta de tubos de pintura seca mientras te dices…hoy no, mejor otro día.

La última vez que le viste fue para poner punto a una historia a la que tú aún no veías el final, pero cambiar tu vida no entraba en tus planes. Solucionar problemas nunca ha sido lo tuyo, así que punto final y a otra cosa.Te engañaste una vez más, la puntuación no es tu fuerte. Aún te preguntas qué hará, ¿dónde estará, ahora?. Has borrado su teléfono, pero escudriñas su foto de perfil en una de las redes que hacen público lo privado. Podrías mandarle un mensaje y preguntarle cómo va todo y volver a callar entre dientes que a veces le recuerdas. Llorar sin lágrimas, gritar en silencio que le quieres, que no sabes cómo, que ya sabes que es un poco loco porque ha pasado mucho tiempo pero que aún te acuerdas de como huele y de lo suaves que eran sus pies . Podrías presentarte en el bar de abajo. Podrías arriesgar, jugar, no tener tanto miedo a perder porque quien nada tiene nada pierde, pero… hoy no, mejor otro día.

Pero, si ayer no termina nunca , nunca llegará otro día.

Te despertarás con el mismo vacío de ayer. Tendrás días mejores a otros, te acostumbrarás a no estar mal porque ya no recuerdas lo que es estar bien. Te molestará todo aquello que te recuerde tu incapacidad para decidir y poco a poco te irás apartando de todo lo que te hace espejo mientras aprendes que el problema no  son ellos, eres tú. Creerás que decides, que eso que tienes es lo que quieres, pero solo te escondes en tu zona de confort.Conocerás a gente feliz en relaciones plenas, esa que tú también tuviste pero que ya no tienes. Verás gente que arrastra maletas yendo y viniendo de un aeropuerto mientras tú sigues mirando ese cartel de camino a una casa que sabes no es la tuya. Alguien pintará tus cuadros y otra vivirá tu vida a su lado y tendrá a tus hijos.

Y puede que un día,  la zona de confort ahogue tanto que la única salida sea vivir tu HOY. Habrás tenido suerte, la vida habrá hecho por ti lo que tú no has sido capaz de hacer. Faltó tan poco para que todo eso no pasase nunca. Faltó tan poco para que tu vida no fuese una realidad.

Tú eliges. ¿ Tomas las riendas o cruzas los dedos ?.

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18 comentarios en “Hoy no, mejor otro día.

  1. Conociendo a las personas con el paso del tiempo, hay veces en que parece que para intentar estar bien realmente hay que atreverse. A romper una rutina, o unos lazos creados por convencionalismos o por el peso de la responsabilidad.

    Pero soy de la opinión de que si no se atreve uno verdaderamente a romper, a salirse de la fila, a quedarse a la intemperie emocional un tiempo si es preciso, nunca se despejará la duda de si de otro modo, en otra vida, hubiéramos estado mejor.

    Por cierto, que me ha gustado especialmente aquello de no sabes cómo, sabes que es un poco loco porque ha pasado mucho tiempo, pero aún te acuerdas de cómo huele. Aysss, hace pensar en algunas cosas y personas, jajaja!

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  2. Me he dejado la escena de la película para cuando la vea (ya podéis crucificarme); no será hoy, pero de esta semana no pasa. Y para variar, tu terapia se convierte en la mía.

    Un dia cerré los ojos y salté al vacio, a comprobar si había algo más, si la vida sigue después de ella y todas aquellas rutinas que delimitaban la zona de un confort cada vez menos confortable.
    Ahora no hay confort, ni seguridad, ni horizonte; pero hay un mundo por descubrir, personas que conocer, cosas que aprender…y eso, aunque no da satisfacción, te mantiene MUY vivo.

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    • Lo mejor de la peli es el final, así que has hecho genial en no verlo! Hay que ser muy valiente para salir de la zona de confort y hay que estar muy despierto para no olvidarse de lo que uno quiere y seguir buscando ser feliz!!!

      Da miedo ver a alguna gente y su capacidad para hacerse putadas…no? Gracias por compartir, Edu. Besazo enorme

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  3. En cada pequeño fragmento de vida que has relatado con esa precisión cirujana en la disección de la vida que tanto me hace disfrutar cuando te leo,me he visto reflejada,algo ha resonado.Me ha hecho reflexionar,y en esas estamos desde hace unas semanas…No sé a dónde llevará tanta reflexión pero al menos siento que es un comienzo para salir de la dichosa zona de confort,el inmovilismo y la puta rutina.
    Gracias

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  4. Me hubiera pasado antes pero ya sabes, siempre hay una lista en algún post-it que nunca termina. Pasaba por delante de la terraza, leía la pizarra con el menú del día y me iba pensando “hoy no, mejor otro día…”. Hoy, por fin, llegó ese día y aquí estoy, sentando en tu terraza…

    Pensando en esas películas maltratadas, injustamente sentenciadas por una trágica traducción del título o por prejucios sobre actores o actrices. Tantas veces lo dijo que al final tuve que saltar y comenzar la discusión (amistosa) que no quería comenzar. Hablo de mi ex-compañero de piso y de su especial gusto cinéfilo (sin mencionar su habilidad para dejar películas a medias sólo porque no muere nadie). El caso es que, tantas veces se descojonó de Los Puentes de Madison que tuve que saltar. “Clint Eastwood sin pañum-pañum?? Vaya mariconada, joder”. Le expliqué educadamente que no tenía ni puta idea, que no todo es pañum-pañum y que se pueden hacer películas extraordinarias sin que muera nadie a tiros (el cine argentino es la mejor prueba de ello). Ojo que me declaro Tarantiniano, pero eso es aparte, es matar por matar, sangre por sangre, Quentin y su cabeza de genio que está fatal… El caso es que hay más romanticismo en ese instante en el que Francesca duda si abrir o no la puerta del coche que en 200 películas de Kate Hudson o Jennifer Aniston. Porque era gris, llovía y alguién salió perdiendo. Todo eso le dije y algo más. Ni puto caso. Siguió descojonándose pero yo me quedé agusto. Como dice mi madre, de dónde no hay, no se puede sacar… El caso es que tu primera historia me hace pensar en Francesca y en Robert Kincaid y en los puentes del condado de Madison y en el marido que está de viaje con los hijos… Seguro que Francesca también se rindió a la certeza de que no volvería a hacer nada por primera vez. Pero Robert apareció en su mundo de repente y todo se tambaleó…

    Tu segunda historia me recuerda de que el cuerpo no descansa si la mente está alborotada. Enredada. Patas arriba. Y eso provoca presión. Tensión. A veces tanta que ni las vacaciones la pueden erradicar. Y es que, por mucho que la vida no sea como tú soñabas, cuesta tanto romper con todo… cuesta tanto mandarlo todo (y a casi todos) a tomar por culo… Si los historiales de búsqueda de Google hablasen…

    Sobre la cuarta… creo que a todos nos suena esa sensación. Las obligaciones no sólo nos roban tiempo, también energía. O nos falta tiempo, o nos falta energía. Y así vamos aplazando hobbies. Cuadros por pintar, guitarras por tocar y fotos por ordenar…

    De la siguiente historia… podríamos escribir una tesis. Cada uno la suya, claro. Cada uno con sus matices y sus nombres, pero similares en el meollo. Afortunad@ quién no haya pasado por ello alguna vez, quien no haya sentido esa jodida sensación de querer y no querer, de poder y no poder. De saber que NO pero en el fondo es SI. De saber que NO debes pero SI quieres. Ese veneno que sabes que te mata pero que quieres probar otra vez. Y ojo, que no siempre es el abandonad@ el que pasa por ello. A veces, lo que hoy parece lo mejor, con el tiempo (y la soledad) se convierte en error. A veces, también, las parejas que vienen nos hacen extrañar a las que dejamos… Otros vendrán que bueno te harán, decía mi abuela. Y entonces, una noche de otoño, sales a tomar una copa, la cosa se complica y después de una, viene otra. Y regresas a casa a esas horas en las que casi todos engañan a sus amantes y por el camino, sólo, a paso torpe y lento, cometes el error de buscar en el whatsapp una conversación antigua de un número que nunca quisiste (ni pudiste) borrar y abres la caja de Pandora. “Ya sé que no debería pero estoy borracho y sólo, y pensando en tí…”

    En fin, creo que todo esto se resume en tu frase: Si ayer no termina nunca, nunca llegará otro día. Amén.

    Recomiendo la peli para quién no la haya visto. Y recomiendo una vieja canción de Ismael que me acaba de venir a la mente al leer tu antepenúltimo párrafo. Se titula “¿Dónde estarás?” y habla de lo que pudo ser y no fue, de lo poco que faltó para que el hoy fuera distinto, de los besos e hijos que ahora serán de otro.

    Prometo no ser tan pesado en mi próximo comentario. Pero… hoy no, mejor otro día…

    Me encanta cómo escribes. Ya te lo dije, pero por las dudas…

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    • Oiga! Empiezo a pensar que es usted de esos tipos que llega una terraza se pide un café y echa toda la tarde…¿No ha pensado nunca en volver a abrir su terraza? Así con un café que es el suyo pues podrá usted echar la tarde, incluso la noche! ( espero que note la retranca gallega y que este humor ácido no le impida despatarrarse por aquí cuando le salga del mismísimo!).

      Por cierto…en esa canción de Ismael y en alguna otra pensé escribiendo esto. La peli la he visto mil veces y es tan tan tan sutil que siempre interpreto algo nuevo . Clint es mi dios!!!

      Empiezo a esperarle cada vez que escribo…GRACIAS!!!BEsazo

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  5. ¡Ea! Pues terminé…

    No recuerdo muy bien cómo tropecé con este espacio, pero me embelesé y a pequeños ratos arañados a mi rutina he leído todas las cositas que (le) pasan ordenadas por meses hasta que por fin, ahora, finiquité con todas ellas.

    He de decir que ha sido una complacencia tropezar con este terraceo virtual con el que me distraje, me divertí… alguna lenta digestión igual porque me sigue impresionando descubrirme entre letras ajenas y es quizás ésta la entrada que más sacuden a mis emociones. Además, el texto de Ray Loriga al inicio de ese libro que olvidé que había leído me evoca recuerdos de una mocedad tan lejana que relego y arrincono con cada “hoy no, mejor otro día”… Por todo ello, gracias.

    Así pues, con su aquiescencia me acomodo en un velador de ésta su terraza mientras tomo mi café esperando a mi acompañante, le leo…

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Dime...

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