Lo que ha sonado en esta terraza en 2014.

Dos desafinados

Sonidos desafinados.

Dice el perfil de este blog que uno es, entre otras cosas, la música que escucha así que podría decirse que esta he sido yo en 2014: luchadora, utópica,absurda,sensible,divertida a ratos breves y a otros ratos la más seta. Melancólica,optimista aprendiendo a ser realista. Colocando lo que elegí del 2013 para quedarse y haciendo sitio a lo que guardaré del 2014.

-Un himno.

La había visto mil veces sin mirarla hasta que una mañana nos encontramos en un aeropuerto. El barbas más molón del coche nº1 nos dio pie a unos minutos de conversación y me quedé enganchada a su fuerza.

Decía Susan Sontag que “como ciudadana del mundo y ser humano, me siento obligada a usar mi voz pública a favor de los que no tienen voz”. Eso es para mí el papel del arte. Además de todo lo que cada uno vayamos a buscar, yo siempre espero encontrar conciencia.

-Una llorera en el minuto 4:28 una mañana de sábado.

Como casi todo lo que pasa en un momento del tiempo, nada sucede de verdad ahí. Todo ha pasado en otro momento, se arrastra desde otro lugar.

Aquí la emoción estalló para mí en ese minuto brutal pero no lo hubiese hecho sin pasar por los cuatro con veintisiete anteriores.

-Un baile subida a una alfombra.

Suelo tirarme a los pies de las alfombras a pedir clemencia. Pero esta vez caí de puro agotamiento.

Suba el volumen todo lo que haga falta y abandónese en el minuto uno. Es de seres felices bailar como si nadie estuviese mirando.

– Una llamada a la acción.

A pesar de esa base digna del mejor de los dúos de cabra y organillo, esta es mi canción utópico-luchadora del año. Desde que le escucho me ha inyectado esa fe ciega en que otra manera de hacer las cosas es posible, en que este mundo lo cambiamos usted y yo.

“Que la tristeza si es compartida, se vuelve rabia que cambia vidas”. Canalícenla y obren en consecuencia. Si tienen miedo, vengan a contármelo a esta terraza. Yo estaré igual de acojonada que usted, pero juntos no nos quedaremos quietos.

– Canción para un día en guerra.

Podría haber colgado todas las canciones del disco. Es, sin duda, mi disco del año. Si lo mido por las veces que lo he escuchado, por todos los años que hace que no escuchaba un disco entero, porque le he visto en directo y me he emocionado como hacía tiempo que no lo hacía. Lo mida como lo mida es mi disco favorito de 2014.

“Soñé que el mundo era otro lugar ,yo entraba en un chalet y percibía el hedor y vi un cuerpo hinchado y flotando,boca abajo en la piscina creo que era Miguel Bosé y unos metros más allá Víctor y Ana mirando” .

Pues eso. Romper. Sin miedo.

– Un placer de semáforo que negaré y nunca contaré a nadie (vas a pinchar, eh?).

Tirita con sonido sanador.

Siempre que me recupero de una ruptura, no importa si soy yo o es él quien cierra la puerta por fuera, pienso en quién será el siguiente. Si le conoceré ya o nos presentará alguien.Esa sonrisa que se me escapa, tiene esta canción de fondo mientras le veo viniendo hacia mí “derrumbando las barreras levantadas por desastres naturales que nacieron de quedarme con lo malo del recuerdo de fantasmas…” .

– Un brindis a lo fácil.

Es la primera regla. En la amistad, en el amor. Si no es fácil, no es. Quédense conmigo los que hacen fácil lo fácil y tratan de simplificar lo difícil. El resto, háganme un favor y váyanse a la puta mierda si está lo suficiente lejos de aquí y sino búsquense una buena mierda lejos. Muy lejos.

– Cuentos antiguos que me cuento al menos una vez al año.

La ilusión. Querer que te pase algo bueno y no hacerte putadas. Subir hasta la cresta de la ola y dejar que la ola haga el resto. Sacar  la cabeza por la ventanilla y dejar que el viento despeine tu pelo. Confiar. Vivir, pese a todo.

– Mañanas de domingo en bucle.

“Los chicos se han quedado deshinchando zodiacs” y mientras veía como llegaba mi verano mientras no paraban de venir a mi cabeza imágenes de atardeceres cada vez más tempranos. Imágenes con filtro Nashville.

-Relámpagos.

A veces las luces sirven para enseñarte el camino, para dar ánimo cuando estás muy cansado. Esta canción es para mí un poco eso, un relámpago que alumbra algo más y deja calambre en la piel. La esperanza. La tranquilidad de esa voz que dice que todo va a salir bien.

-Lo último de 2014.

Les vi hace años en un concierto en la Sala Galileo. Fue un fin de semana en los Mandriles, en el que mi amiga Sara y yo descubrimos que no pertenecíamos a ninguna “secta”. No éramos lo suficiente modernas para Los Punsetes, ni lo suficiente cultas como para llevarnos al catre al hijo de aquel miembro de la Real Academia. Asumimos que éramos gente corriente con gustos eclécticos y  continuamos respirando.

Seguro que tú encuentras algún significado más en lo que  ha sonado en la terraza en este año. Seguro que eres capaz de escuchar cosas de mí que yo misma no soy capaz de ver.

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