Incendios de nieve y calor a los pies de las alfombras.

Yo veo un bombón, no me importa que el resto vea toda la caja.

Yo veo un bombón, no me importa que el resto vea toda la caja.

Estoy pensando en tatuarme debajo del ombligo: “Si estás leyendo esto, es que me gustas bastante”.

Lo haré en Helvética y en tamaño seis, por si necesito hacer alguna aclaración del tipo:

“Si estás leyendo esto, es que me gustas bastante. Es genial que hayas llegado hasta aquí, lo han intentado muchos  pero solo unos pocos han visto el lunar y, desde luego, ninguno lo ha visto tan bien como tú.

Me reservo el derecho de admisión a partir de la línea del bikini. No es que quiera hacerme la estrecha, es que para cruzar la línea es condición necesaria haber visto en ti cosas que no suelo encontrar.

Así que puede que haya sido tu curiosidad o tu inteligencia, lo bonito que miras al mundo, el empeño que pones en soplar la nube negra que se posa en tu tejado y que no puedo evitar que me moje los pies, tus ganas de aprender, lo humilde y lo vulnerable que te has enseñado o lo que me has hecho reír. Puede que sea ese “no tengo clara mi opinión, tengo que darle una vuelta”,  las ganas de crecer y  todo esa ausencia de etiquetas que tanto me gusta.

Puede que sea todo eso, pero no estarías leyendo esto ahora si no me hubieses insuflado las toneladas de  ilusión por todo lo que podemos hacer juntos sin dejar ningún hueco al Dios dirá. Si te has asomado a mi ombligo, es porque empiezo a notar que juntos somos mejores.

Quizás aún no sepas todas las veces que he visto esto y me acordado de ti:

Es posible que no recuerde tu segundo apellido, que no sepa como se llama tu padre, ni la fecha de tu cumpleaños. En cambio,  sé qué es todo eso que te duele, qué colonia usas, que tienes las manos grandes y  los dedos torcidos y qué haces mientras comes. Sé lo que escribes en algunas páginas de tu diario, el nombre de esa carpeta de tu teléfono móvil que acaricias a dos manos, todo lo que luchas para vivir en presente y la última vez que lloraste.

Ahora ya sabrás que me pongo muy morena en verano y que conservo esa marca horrible todo el invierno, que tengo la piel muy suave y que si has llegado hasta la línea de mi bikini es porque ya eres mi PLAN A , que cualquier otro a tu lado es segunda división y que la caducidad la miro solo en las tapas de los yogures.

Si estás leyendo esto debajo de mi ombligo, nos habremos acercado mucho más de lo que haya dejado que alguien se acerque nunca, habré sido más yo que nunca y sabrás que salto cuando no sé manejar el miedo, que odio los parques de atracciones y hace años que las norias emocionales me dan algo más que vértigo.

Que todo hubiese sido más fácil si en vez de empeñarme en mirar debajo de tu ombligo, hubiese seguido mirándote a los ojos. Me olvidé que es ahí donde, en Helvética diez, te has tatuado “para averiguar quién soy y lo que quiero, todavía estoy matando monstruos”.

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14 comentarios en “Incendios de nieve y calor a los pies de las alfombras.

  1. Me acabas de transportar a otro tiempo donde tambien escuche esa frase mezclada con la palabra tatuaje, jodida maquina de pensar que me tendra dando vueltas todo el dia. Curioso que palabras escritas por otra persona puedan significar tanto para otras

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  2. deliciosa historia de intimidad “propietaria”. me ha gustado tanto que me he emocionado y con la guinda “Se viene conmigo / Is coming with me”…se me ha puesto un nudo en el estómago que hasta ,e duele. Quiza porque una reflexión parecida merodea mi cabeza en forma de nube negra pasajera cada día cuando me levanto por la mañana, tan lejos…

    Sólo nos queda volver “al Rotorno” para dar sentido a nuestras partidas…

    Aunque sus palabras también son una buena patria a la que añorar. Gracias como siempre por las ricas tapitas de “esencia” que se sirven en esta terraza cada vez más soleada y concurrida.

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  3. Yo me haría uno a la altura del ilíaco izquierdo que rezase: “Te prometo que lo intentaré”. El tipo de letra tendría que darle unas vueltas, soy muy maniático para eso. Algo estilo medievo pero no muy cursivo. Tamaño 9, mi número de la suerte (menos mal que no es el 43). Lo que tengo claro es que NO sería en Comic Sans. Mi antipatía hacia este tipo de letra aumenta con los años, no lo puedo evitar.

    El corto, muy profundo. Me gustó. Y me recordó ese maldito (o bendito) miedo a mandarlo todo a la mierda y agarrar la mochila. Sobre todo esos días en los que el stress y la ansiedad amenazan con bombardear tu cuerpo. Siempre pensé que el mundo es demasiado grande como para quedarse toda la vida en un mismo lugar. Pero hay algo que me retiene. No sabría cómo definirlo pero creo la voz en off del corto habla sobre ello.

    Como es lunes y anoche dormí fatal (siempre me pasa la noche del domingo) estoy un poco espeso. Quizás por eso no entendí la historia hasta el noveno párrafo (en realidad empecé a sospechar en el octavo). En el décimo no entendí si el salto es hacia delante o hacia atrás y en el undécimo…

    En el undécimo me dí cuenta de que mi timing en esta terraza es acojonante. Fuera de ella, un desastre. Nunca llego al lugar oportuno en el momento adecuado (o es al revés?). Pero aquí… aquí siempre! Y por eso justo ayer por la noche vi “Wanted” y justo hoy leo esta entrada en la un hombre sigue matando monstruos para averiguar quién es y qué quiere.

    Como aquella noche en la que descubrí este lugar y me hablaste de treintañeros solteros y Dieguitos y Mafaldas…

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    • He tenido que buscar dónde queda el ilíaco…ahora que lo sé iré siempre a ver si hay alguien tan valiente como usted.

      No sabe las gracias que le doy a este blog de haberle encontrado con ese maldito post de los solteros y que se quedase con mi Argentina! Veré wanted y le he dejado un recado público facebookiano para “obligarle” a escribir !!! Hágalo así desde la verdad que mas emociona !!! GRACIas por todo y por tanto!!! Siempre valiente, feliz y justo… Eso es lo que debería ser un hombre para mí!! Besiños !!!😘😘😘😘

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      • Nombraste a Borges y me recordaste una de las mejores escenas que recuerdo de todas las pelis argentinas que he visto. Y he visto muchísimas. Algunas con actores desconocidos cuyos nombres no recuerdo. Nombraste a Borges y no puedo dejar de pensar en esta escena de “No sos vos soy yo” en la que un desesperado Diego Peretti acude sin cita a ver a su psicólogo, el cual, vamos a decirlo, está un poco “copeteado”… https://www.youtube.com/watch?v=KBAJcnjJHBs

        Y sobre esa publicación… qué puedo decir, estas cosas me ponen colorado. Gracias por el reto y por los ánimos, acabarás consiguiéndolo, rapaza

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    • He vuelto a releer este post y me ha encantado pero esta vez he releído el comentario de Moro…ya no sé cual me gusta más !! jajaja grandes a la hora de expresar

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Dime...

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