Esta ronda la pago yo

Nos tendrán en común

LLena de nuevo las copas que esta ronda la pago yo. Pregúntales qué quieren tomar y no les disuadas por el precio, que hoy estoy generosa. Que buscamos gente que sepa volar pisando suelo, que extraño a gente que aún no conozco y que estoy dispuesta a encontrarles aunque sea pagando otra ronda, así que corre la voz.

Saca una de esas botellas que guardas para las ocasiones especiales, esa que conserva el polvo de los mejores días, y pon copas para todos, que vamos a brindar porque hay más de una realidad y no es real solo la que conocemos, que es real también la realidad de la que tenemos necesidad, que es tan real como la otra, porque está dentro de la panza de la otra. Que aquí estamos, defendiendo la bandera de las causas imposibles, los que un día creímos en poder imposibles.

Hoy hemos venido todos, los que un día vimos crecer flores en suelos estériles, los que vimos como la marea subía y mojaba nuestros pies en las plazas. Estamos los que aprendimos que decidir no es solo garantía de ser libre sino feliz. Los valientes y los justos, estamos todos.

Los que aprendimos que a veces es necesario ceder para ganar todos. Esos que preferimos conjugar en plural, y en eso andamos, estamos aquí. Los que ya no creemos en los buenos viejos tiempos, los que preferimos crecer menos pero mejor, los que no nos acostumbramos a hacer de los suspiros el himno nacional. Ponles otra ronda, que esta la pago yo.

Los que creemos en la práctica de la política desde la vida cotidiana, sin adherirnos al poder ni al dinero. Los que sabemos que tu red de seguridad  no necesita más distintivo que los brazos que te agarran para sujetarte la fe, esos a los que las campañas electorales les duran 365 días  y no tienen más fin que no decepcionarnos a nosotros mismos. Que hemos venido a hacernos fuertes, a no tener que pellizcarnos para sentirnos. Hemos venido a enseñar a nuestros hijos que el miedo es una emoción increíble cuando empuja más de lo que paraliza, que un día nos quisieron en soledad y nos empeñamos en buscar lugares para estar en común. Que seguimos creyendo que la vida solo ha sido un ensayo hasta ahora y que aún no  hemos hecho nada, pero todavía se nos eriza la piel. La marea viene y nosotros saltamos las olas con los calcetines rotos de correr en campos de tierra. Que la tristeza si es compartida se vuelve rabia que cambia vidas. Así que llena las copas, esta ronda la pago yo.

Si viene el líder, dile que no han pasado ni tres años y ya he dejado de quererle. Quizás sea cierto eso que dice Beigbeder, y el amor solo dura tres años. Que el secreto es hacer de él siempre un principio, y nosotros no hemos sabido hacerlo. Dile que ya no le quiero, que he dejado de creer en él, pero que le necesito, que ya es el clavo ardiendo al que una se agarra cuando el tiempo pesa más que  la ilusión.

Pero no ser servil no es lo mismo que no ser agradecida, así que dile que no me olvido de los días que me insufló toda aquella esperanza, cuando me ayudó a permanecer despierta subida a la estrella fugaz que me regaló y en la que aún viajo. Dile que no voy a permitir que nadie me la expropie,  que no estoy dispuesta a bajarme. Dile que esta ronda la pago yo, por el futuro que está esperando.

 

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Un comentario en “Esta ronda la pago yo

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