Lobos y mujeres de lobo.

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A Pepe su novia le ha dejado. No significa nada, antes él dejó a otras que fueron sus novias y tampoco significó nada. Pepe tiene cuarenta y uno. Juana, su ya ex, tiene casicuarenta. Un día se levantó y le dijo que se había acabado. Habían follado la noche anterior y, sentados los dos a la hora del desayuno, Juana le dijo que ya no podían seguir así. Se acabó. Pepe se lo cuenta a  Paco y compañía. Qué puta loca. O sea, que follasteis la noche anterior y se levanta y te deja.  No cabrona, no perraca. No no. Loca, dramática, histérica o exagerada. Depende del jardín y del barro.

Tres de la tarde en un bar del centro. En la mesa de al lado unos tipos que rondan la cifra mágica, comen mientras tomo café y leo- que quiere decir, veo Facebook en el móvil. El que se ha echado churri es Paco, y bastante guapa. Sin poder evitarlo, espero al siguiente calificativo. Espero. Tamborileo en la mesa. Espero. No hay. Oye, tengo que presentarte a Alicia. Te va a gustar, es muy tranquila. No le gustan los problemas, siempre está alegre. Y hablan de la última máquina que ha llegado al gimnasio para ganar pectoral, de aumentar la donación a UNICEF para lo de la declaración de la renta, del no al despido masivo y del próximo viaje en plan mochileros.

Hostia es que a tu ex no hay quien la aguante, no calla ni debajo del agua. Tú te sigues liando con el cuerpo, ¿no? Una tía soltera a esa edad, te la puede montar parda, ten cuidado que ya está en edad de ahora o nunca. Risas. Aprobación. A mí se me mueve la bata de cola. Me veo como en esos flash de película caminando hacia ellos. Me levanto. Sin hacer ruido, me voy.

En el asiento de atrás del bus, dos chicas de unos treinta comentan los abusos a mujeres en la última fiesta multitudinaria. Cómo esperan que no las toquen si van casi en pelotas, sin sujetador. Para qué se visten así, entonces. Muchas están borrachas  y luego, claro, que si no saben qué ha pasado, que si las han drogado o estaban pedo y se han aprovechado de ellas. La bata de cola otra vez. Unas palmas más y salgo al ruedo con toda la retranca, me giro y les explico que todavía hay adolescentes que llegan a casa escandalizados porque han visto como mengano se follaba a una chica casi inconsciente del pedo. Y sus padres, no sólo tienen miedo a que sus hijos varones puedan ver eso como algo normal, si no que les bronquean porque no haber hecho nada, les hace parte de una agresión. Porque acostarse con alguien es algo que debe hacerse en estado consciente por ambas partes y todo el rato( lo de la estado de consciencia), fíjate qué detalle ¿eh? Y que como ellos no son chimpancés y ellas no son su muñeca hinchable, si ella no está consciente o está demasiado borracha para decidir, o dice NO, PARAS. Lo pienso, no me giro, y  me callo por eso de que no todas las explosiones son guerra. Ni tampoco todas las guerras son la mía. Y yo que soy muy, pero que muy, de juzgar y condenar, desde este u otro pedestal, juzgo, condeno y me lo callo. (Un saludo).

Martes ocho de la tarde en un auditorio de ciudad. Un escritor muy conocido presenta su nuevo libro. Alguien le pregunta sobre la sociedad matriarcal que parece reflejar en la novela. Dice Sí, pero en la cocina. Mi padre trabajaba y le entregaba el sobre a mi madre el día que cobraba. Ella lo administraba y le daba dinero a él para sus gastos. Ellos tenían sus espacios de ocio, a los que las mujeres tenían prohibido el acceso. Las sociedades gastronómicas, hermandades, clubs deportivos…lugares que para ellos eran una válvula de escape y en los que un día se votó. ¿Mujeres? No. ¿Es eso machismo hoy? ¿Lo era entonces?

Y ésta que escribe, que siempre duda, se pregunta qué querrá decir con la pregunta. Quiere hacerme pensar o es que él duda. Yo, en eso no dudo. Al menos, no hoy. Me callo.

Me callo igual que lo hago en muchas conversaciones privadas por eso de no parecer una feminista radical, una amargada, una mujer frustrada en su vida personal, que es exactamente lo que dice que no dijo el alcalde de Alcorcón,  y que es lo mismo que piensan y dicen, o no, un montón de varones. Y sí, muchas mujeres también.

Me callo cuando escucho a un hombre decir estoy muy orgulloso de ti,  y cruzo los dedos para que por favor esté hablando con su hija y no con su pareja. Callo cuando escucho ese tranquila, arrastrando mucho la i. Hago mutis cuando hablan de mujeres demasiado. Demasiado visibles, demasiado maquilladas, demasiado escote, con demasiada opinión sobre temas importantes, demasiado independientes, demasiado inteligentes, demasiada personalidad, demasiado implicadas. Me callo cuando escucho a una mujer decir que si queda con un tío, espera que pague él, que le gusta que sea un poco celoso, que eso le da vidilla a la cosa. Me callo las veces que yo también he pensado más en el placer de él en la horizontal que en el mío, como si mi orgasmo fuese algo no tan importante. Me callo cuando veo la necesidad de que los admiren sin que a ellos les haga falta admirar. Me callo todas las veces que yo me he colocado por debajo y eso me hacía sentir ¿bien?, me callo cuando los veo mirarlas desde arriba. Me callo cuando nos etiquetan por el arroz demasiado cocinado, el daño inoculado de años de arroz cocinado demasiado lento o cuando utilizan como insulto, todos esos adjetivos que califican su estado emocional ¿el de ellas? Me callo siempre que huele a lobo, a mujer de lobo y se me mueve la bata de cola. Y  quizás debería salir más a bailar.

Lobos y mujeres de lobo, que no sabemos siquiera que lo somos, porque nos han educado así y no nos planteamos, ni por un momento, si eso que tiene, o eso que busca, es una relación______ ( ponga aquí, lo que más le represente).

 

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5 comentarios en “Lobos y mujeres de lobo.

  1. Callémonos…. o no, porque comparto contigo que no todas son nuestas guerras y aunque la energía ni se crea ni se destruye, es limitada dentro de nuestros cuerpos; pero al menos pensemos en ello como primer paso para un cambio, lento pero imparable. Gracias por la reflexión. Un besiño

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  2. Yo soy de los que no calla ni debajo del agua…y siendo congruente con mi filosofía de vida, creo que no debemos callar en la mayor parte de la casuística que expones. Tampoco es plan de pelear en todas las guerras como dice el compañero Pablo, cosas que he aprendido en los últimos años, a riesgo de llegar exhaustos a nuestra “Gran guerra”.

    No se, es una sensación. Es más, creo que el no callar aún a riesgo de ser tildada de feminazi, amargad@, rar@…es una buena criba para no acabar con un hombre – lobo de esos que no quieren, escuchan, valoran etc… a las mujeres o a otro ente que no sean ellos mismos.

    bicos, taberneira!

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