El amor valiente

los-puentes-de-madison

Los puentes de Madison

Hace unos meses en la final de la Copa del Mundo de triatlón, uno de los aspirantes al título colapsó a 300 metros de meta. Iba en primer lugar y tenía todas las papeletas para proclamarse campeón si pasaba no sé qué carambola por detrás, pero empezó a tambalearse. La piel de la cara nívea,  desorientado y agarrado a la valla con la mirada lejos. Fue su hermano, que corría detrás de él, quien lo agarró y corriendo juntos lo hizo llegar a meta, donde lo empujó para que cruzase antes que él.

Achiné los ojos frente al televisor, en ese gesto del que no quiere ver pero mira. Pensé que quizás ninguno de los dos estuviese en sus cabales. No me emocionó lo más mínimo. No creo que haya algo que esté más lejos de mí que toda esa proeza. No me pareció un gesto heróico, ni valiente. La valentía, reside en tener la opción de elegir y aquellas caras no parecían estar ligadas a un cerebro en plenas facultades. No hay valentía sin miedo. Miedo a hacerse daño o hacer daño, equivocarse o acertar. A que los aviones despeguen o a que aterricen. Miedo hablado o callado. Miedo a poner el aire o a quitarlo.

Me acordé este fin de semana gélido, entre mantas y chaquetas de lana. La lana es ya mi material favorito. Me hago mayor, estoy tranquila,  y me cubro de lana mientras reviso películas que ya he visto decenas de veces y leo libros que hace más de 15 años que he leído.  Así que he vuelto a ver la mano de Francesca apretando la manilla de la furgoneta de su marido, mientras Robert espera inmóvil con el semáforo en verde y el intermitente señalando ese otro lugar donde la vida es hacerse fotos al sol sobre la hierba.

Hemos vuelto a llorar juntas,  le  he gritado una vez más que se bajase, que se fuera con él. Que quizás el amor no sea sólo esa fiesta bajo el sol, que a veces es mucho más una charca que una bañera con espuma para dos, pero que tampoco es amor ese que da volumen a la radio mientras tú lloras.

¡Sal de ahí. Vete, Francesca!

Se lo he gritado decenas de veces, mientras la veo llorar con esa angustia infinita de quien sabe que hace lo que debe porque no se siente con el derecho a hacer lo que quiere. Pero Francesca siempre se queda. Aprieta la manilla con fuerza, llora siempre con la misma desesperación y se queda. Recuerda que uno es lo que elige, aunque sabe que hay certezas que solo se presentan una vez en la vida.

Pensé en todas las Francescas que he conocido, en el miedo que siempre he tenido a convertirme en ellas. En todos los entrenadores Wingo que habrán cruzado puentes repitiendo dos veces el mismo nombre durante años, en los hermanos Brownlee y ese gesto al borde del colapso para la portadas de la prensa deportiva.

Me hago mayor. Veo películas que ya he visto decenas de veces y pienso que quizás no sólo sea valiente abrir la puerta de esa furgoneta, no atender a esa llamada y quedarse a vivir en Nueva York o arrastrar a  tu hermano a meta, porque algunas decisiones se convierten en actos automáticos, involuntarios como pestañeos. Sin embargo, hay algunas cobardías que son actos auténticamente heróicos.

Anuncios

6 comentarios en “El amor valiente

  1. Es esa misma sensación la q tuve cuando volví a ver Los Puentes de Madison 15 años después. Yo también tuve una” manilla de la puerta ” que abrir y mil veces dije su nombre durante años. Sentí durante mucho tiempo que era una de esas mujeres q no tuvo el valor de tomar una decisión “valiente”…..ahora con 20 años más y todo lo q eso conlleva puedo afirmar que no haber abierto la puerta no significó no ser valiente…sólo se trataba de otro tipo de valentía.

    Me gusta

    • Qué miedo he tenido a eso siempre! Quizás porque yo me quedé agarrando una manilla durante años, sin ser capaz de abrir ni tampoco de cerrar. Ahora, yo que siempre me creí valiente me descubro muy cobarde. Hay que saber irse, o quedarse, ser valiente cuando toca y aunque duela! Besiños!

      Me gusta

  2. Debo confesar que nunca me ha gustado esa película, siempre había culpado a la infidelidad de Francesca mi desagrado, hasta hoy… me has hecho pensar mucho en eso y tal vez sea el hecho de que la he odiado por no bajarse y seguir sus sueños por lo que la he odiado realmente, supongo que tal vez sean los sacrificios que hacen las madres. Bendito Dios yo he elegido no serlo aún.

    Hace poco vi esta película La La Land, y aunque los musicales no son mi Hit, la historia me encantó, y me dejó ese sabor agridulce de perseguir tus sueños.

    Gracias por compartirnos tus pensamientos… me encanta leerte!!

    saludos desde el otro lado del charco.

    Me gusta

  3. Y si Francesca se enfada con su “enamorado” y se tiran los trastos en el siguiente semáforo? Es fácil mitificar las vidas no vividas pero… mi impresión personal es que cada uno de nosotros lleva dentro de su propio equipo de felicidad de serie y que ese equipo es relativamente insensible a las circunstancias. O dicho de otra forma… que la cabra tira al monte y acabarás debajo de una mantita viendo películas con Gerardo, con Antonio o sola. Y que no por ello tu nivel de felicidad será sustancialmente distinto porque el secreto de la felicidad (si es que lo hay) está más en el carácter que en las decisiones… porque el carácter las atraviesa y, de alguna forma, las corrompe… en todos los universos alternativos posibles.

    Me gusta

  4. Que cada uno piense (y sobre todo sienta) lo que desea, y cómo lo desea, con sus pros y sus contras… y una vez decidido, seamos consecuentes con ello.. quizás es la única valentía que podemos exigirnos a nosotros mismos y a los demás…
    Coherencia palabras-hechos… si eso funciona, abrir la manilla o no, son ambos actos de valentía, porque para ganar algo, también siempre perdemos.

    Un besiño

    Me gusta

    • A mí lo que maravilla es esa mano en la manilla. Alguna gente no llega a ponerla nunca. El resto, irse o quedarse, eso sí depende de uno. Pero que alguien llegue y te haga pensar que eso es lo que quieres, que merece la pena poner la mano en la manilla… eso no depende de uno y es maravilloso! 😉

      Me gusta

Dime...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s