Miedo y fe

IMG_3822

Soy cobarde. Lo digo sin pudor, también sin ningún alarde. Lo digo tranquila y convencida de que ser cobarde, igual que ser valiente o gilipollas, es posible solo a ratos.

No sé en qué momento uno empieza a tener miedo. No sé si esto importa demasiado, la verdad. El miedo es como los escalofríos, como pestañear, no conozco a nadie que no haya tenido al menos uno. Ese que no te define, el que no tienes reservas en verbalizar y el otro, el que sí parece decir algo de ti, y que se convierte en algo íntimo. Algo que se queda entre el miedo y tú.

El paso del tiempo tiene un montón de cosas horribles. Cambia la sinceridad por precaución, te construye un muro de defensa pero no te enseña cuándo usarlo. Deja al descubierto que después del hundimiento del Titanic, en aquel tablón de madera, cabían Jack y Rose.  Con el paso del tiempo todo cae, el pelo y las certezas.  Las tetas también. Todo.

Pero cumplir años también te enseña a oler a distancia a esa persona que te interesa, la distingues entre un millón. Te balanceas al ritmo de la música mientras esperas en un paso de peatones. Pierdes el sentido del ridículo y las únicas posturas que te interesan son las de camas deshechas. Uno empieza a aceptarse, a reconocerse no solo en lo malo. Se relaja. Ya no hay nada que demostrar, así que dejas de vivir como si la vida fuese ese examen al que uno asiste cada mañana al sonar el despertador y empiezas a darte cuenta, qué es lo importante.

El tiempo te convence que la única certeza que queda está ahí, en esos ojos que te miran desde el otro lado de la mesa. En esa conversación, ahora.  En los brazos desnudos y las manos hechas para no apretar, en la lengua que te lame sin herir. En la honestidad, la sensibilidad y  la ternura. La humanidad y siempre la verdad, aunque sea como masticar algodón.

Que vengan más miedos, que los traiga el tiempo. Ya habrá días que consiga ser valiente y defender a barcos sin bandera, que ahora ya sé que soy cobarde. Que venga el tiempo, que estoy dispuesta a todo por defender lo único que de verdad me importa. Dile al tiempo que venga y me llene de miedos, que se lleve las certezas caducas, que las deje caer, que yo sonrío porque tus guantes me abrigan las manos. Que no me toque le fe en ti. El miedo no es negociable, la fe tampoco.

Anuncios

2 comentarios en “Miedo y fe

  1. Precioso.
    El paso del tiempo me acaba de arrebatar algo muy querido, asi que he sumado un nuevo miedo; pero me encanta saber que no pasa nada, y me emociona leerte porque derrochas una sensibilidad infinita.
    Un besiño

    Me gusta

Dime...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s