Ropa tendida

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Hay una cuerda. En la cuerda ropa ordenada. Primero la ropa menuda: tres parejas de calcetines, braga, braga, braga, trapo de cocina, calzoncillo, calzoncillo, toalla de lavabo. Una toalla pequeña de un blanco que ya es perla, separa la piezas de otras más grandes: pantalón de pijama, camiseta Bacardi, sábana bajera, funda de almohada y nórdico. Un mosaico de blancos que lo fueron. Sigue leyendo

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Lo imposible

“Era imposible olvidar a Marcel. Pero aprendí a convertirlo en nostalgia y no en amenaza. Son decisiones más o menos inconscientes; adónde relegas los amores imposibles. Cuando entiendes que seguirán siempre ahí- que por más personas que conozcas y por bellas que sean, y por muy bien que os llevéis, no volverás a sentir que el universo se creó para que Marcel y tú os conocierais-, adoptas esa herida como quien acepta que tiene un soplo en el corazón. Por lo general, no dará problemas, pero ahí está, y mejor si te cuidas.”

 

‘Las posesiones’, LLucia Ramis

 

La canción que suena en casa.

La abuela y Hemingway

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En 1961, después de salir de aquel psiquiátrico, Hemingway hizo las maletas y se retiró a su casa de Ketchum, en Idaho. Leí a  Vila-Matas decir, que aquella era una casa para matarse. Inmediatamente la googleé con cuidado, temiendo las consecuencias que podía provocarme mirar aquel edificio. Hemingway se levantó un domingo, demasiado temprano para no ir a alguna parte, se puso la túnica del emperador, cogió una de las escopetas que guardaba bajo llave, la posó sobre la frente y se pegó un tiro. En Google también apareció su casa en Key West, Florida. No hay color. Hay lugares a los que uno vuelve para morir, y si no se muere se mata. Sigue leyendo

Lo contrario

«En relación con la educación de los hijos, pienso que se les debe enseñar, no las pequeñas virtudes, sino las grandes. No el ahorro, sino la generosidad y la indiferencia respecto al dinero; no la prudencia, sino el valor y el desprecio del peligro; no la astucia, sino la franqueza y el amor a la verdad; no la diplomacia, sino el amor al prójimo y la abnegación; no el deseo del éxito, sino el deseo de ser y de saber. Solemos hacer, sin embargo, lo contrario: nos apresuramos a enseñar el respeto por las pequeñas virtudes, basando en ellas todo nuestro sistema educativo. Elegimos, de este modo, el camino más cómodo; porque las pequeñas virtudes no encierran ningún peligro material, antes bien, resguardan de los golpes de la fortuna. Olvidamos enseñarles las grandes virtudes y, no obstante, las amamos, y queremos que nuestros hijos las tengan; pero confiamos en que broten espontáneamente de su ánimo, algún día futuro, considerándolas de naturaleza instintiva, mientras que las otras, las pequeñas, nos parecen el fruto de una reflexión y de un cálculo, y, por eso, pensamos que deben ser absolutamente enseñadas. »

    ‘Las pequeñas virtudes’, de Natalia Ginzburg

La canción que suena en casa.

 

El 8 de Marzo, yo paro

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Hace unos años, cuando alguien me preguntaba cuáles eran tres de mis escritores favoritos, tres pintores, tres fotógrafos. Dime tres altos cargos de empresas en las que hayas trabajado y a los que admires, tres científicos, tres deportistas, tres cocineros, tres periodistas, los primeros nombres que decía siempre eran hombres. ¿Por qué?

Lo primero, en aquel momento, fue pensar que esos tipos, que quizás sean los que más venden, los que más premios y reconocimiento han recibido, están ahí porque son los mejores. Esta asociación a lo Mr. Wonderful,  es una de las mayores trampas de la historia del consumo. Siempre hay alguien que decide, qué es lo bueno para ti y lo pone en una estantería, elige antes de que lo hagas tú. En un mundo que siempre ha estado dominado por hombres, y en los que las mujeres han tenido que despertarse a sí mismas, hacerse muchas preguntas y gritar para decir qué vida querían mientras ellos desarrollaban sus carreras profesionales, esa asociación del éxito a lo masculino es también una de las falacias que más ha condenado a las mujeres en el terreno profesional. Hombres y mujeres no venimos del mismo contexto histórico, no hemos tenido los mismos derechos, las mismas oportunidades, parece ridículo valorar la calidad, el éxito, solo mirando la línea de meta. Sigue leyendo

Lluvia en los zapatos

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Llueve y caminamos deprisa. Tú tiras de mi brazo, me llevas de aquí para allá mientras tratas de explicarme la diferencia entre dos dinosaurios con nombres que jamás seré capaz de repetir. Tenemos que esperar a que el semáforo se ponga en verde. ¿ De qué color está ahora el muñeco? Resoplas sin disimulo, levantas las cejas y señalas a un hombre con una gabardina por debajo de la rodilla y pantalones oscuros de traje,  que ha aprovechado el atasco formado por una furgoneta de reparto para moverse rápido y que la lluvia no le moje los pies. Pues él está cruzando, dices burlón. Él no tiene paraguas y nosotros sí. Saco del bolso un puñadito de caramelos blandos. Los dos sabemos que estoy comprándote pero aceptamos el trato sin remordimientos. Sigue leyendo

La ciencia inexacta

«Juntas a dos personas que nunca habían estado juntas. A veces es como aquel primer intento de acoplar un globo de hidrógeno a otro de aire caliente: ¿prefieres estrellarte y arder o arder y estrellarte? Pero a veces funciona y se crea algo nuevo y el mundo cambia. Después, tarde o temprano, en algún momento, por alguna razón u otra, una de las dos desaparece. Y lo que desaparece es mayor que la suma de lo que había. Esto es quizá matemáticamente imposible, pero es emocionalmente posible.»

 

                                                                                                             ‘Niveles de vida’ de Julian Barnes

 

La canción que suena en casa.

La luz distinta

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Tengo un amigo que siempre cuenta cómo supo que quería estar para siempre con su chica. Fue un domingo de febrero, llevaban meses quedando y en la tele ponían La caza del octubre rojo. Ella dijo: « me encantan las películas de submarinos». Dice que el clic sonó tan fuerte, que el vecino del quinto bajó a asegurarse de que todo estaba bien. Cinco años después, dejó a aquella chica.

En el cine o en la literatura, lo importante casi nunca es el final. Hay tramas que merece la pena vivir, leer, aunque uno ya sepa quién es el asesino o el muerto. De la vida todos conocemos el final, y eso es lo único que de verdad nos permite disfrutar del cuento. Sigue leyendo

Ajedrecistas de oficina

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La mujer de la foto es Anna Muzychuk,  la actual campeona mundial de ajedrez. Hace unos días ha renunciado a participar en el campeonato  mundial que se celebra en Arabia Saudí, por una cuestión de principios. Se niega a ser considerada una persona de segunda debido al trato que las mujeres reciben en este país. No participarán ni ella, ni su hermana Marlya. Perderá dinero y es probable que también el título.

A mí la épica y la utopía, me parecen imprescindibles para vivir. Asumo la condena, no se preocupen, conozco los riesgos.  Soy simpatizante del Atlético de Madrid, fan hasta las trancas del Cholo y el Mono Burgos. Siempre creo que voy a ganar en el último minuto.  El gesto de Anna  y su hermana me emociona, lo aplaudo y es necesario para cambiar las cosas. Es necesario que haya más mujeres y hombres que antepongan sus principios a sus intereses económicos, educando juntos a sus hijos así. Hombres y mujeres despiertos, conscientes e implicados en la lucha por la igualdad. Sigue leyendo

La importancia de los espejos rotos

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En Cabo Polonio, en la costa uruguaya, hay un faro que ayuda a los caminantes a orientarse cuando se hace de noche. Cada doce segundos, la luz te permite intuir el camino y avanzar no más de diez o quince metros. Luego el faro deja de alumbrar y  tienes que elegir avanzar a tientas o quedarte quieto esperando.

La ausencia de luz hace que sea fácil perderse, pero lo mejor de tener que escucharlo todo, es que siempre puedes escuchar el sonido del mar. Aún perdido puedes dejarte guiar por su ruido y llegar a la playa en una de esas noches de mar de ardora. Las noctilucas llenan el agua salada de luz cuando llega la noche, y convierten las playas comunes en lugares distintos. Sigue leyendo