Cosas de blancos

 

” La gente creía que mi madre estaba loca. Las pistas de hielo, los autocines y las zonas residenciales eran izinzo zabelunguz, cosas de blancos. Casi toda la gente negra había interiorizado la lógica del apartheid y la había hecho suya.  ¿Por qué enseñarle cosas de blancos a un niño negro?

Los vecinos y los parientes, no dejaban nunca en paz a mi madre.

-¿Por qué haces todo esto? ¿Por qué le enseñas el mundo si nunca va a salir del gueto?

-Pues porque aunque nunca salga del gueto -decía ella-, al menos sabrá que el gueto no es el mundo. Si solamente consigo eso, ya habré hecho suficiente.”

 

              ‘Prohibido nacer’, de Trevor Noah

 

La canción que suena en casa.

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Haz lo que crees

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“Si no entiendo, si vuelvo sin entender

habré sabido qué cosa es no entender”

Alejandra Pizarnik

Si alguien me preguntase cuál ha sido el peor error que he cometido en mi vida,  creo que diría: haberme quedado demasiado tiempo. Esperar. Esperar en sí mismo, no tiene nada de malo. Las cosas no suelen ser buenas o malas hasta que no tienen consecuencias. El resultado, fue lo que hizo de mi espera un error. Sigue leyendo

Frida y yo

Verano 1993

Fotograma de Verano 1993

Hay un momento en el duelo de un adulto, en el que uno tiene que permitirse dejar de sufrir. Parece lógico tratar de desprenderse del dolor, sea el que sea,  pero no siempre la mente escoge ser práctica. En ese momento, dejar de sufrir es sinónimo de olvidar, permitir que se desdibujen los recuerdos y asumir la pérdida como definitiva. El dolor es lo único que parece recordar el amor que hubo, el que aún hay,  y desenredar ese nudo es hacer de la nueva vida casi una traición. Sigue leyendo

Pensamiento crítico

 

«Creemos al que tiene el poder. Él es quien consigue escribir su historia. Por eso cuando estudian historia, siempre deben preguntarse: “¿Cuál es la versión que no me han contado? ¿Qué voz se ha silenciado para que ésta se oyese? »

 

‘Volver a casa’, de Yaa Gyasi

La canción que suena en casa.

 

 

Formar parte de alguien

El principio de un mundo

 

Llegaron hace un par de semanas. Yo arrastraba las bolsas de la compra hasta el cuarto y la encontré sentada en el descansillo. Lo peor son las escaleras, me presenté. La puerta se había cerrado, con las llaves dentro, y esperaba al cerrajero. La invité a pasar y saqué dos cervezas de la nevera. Hablamos de los no muebles de nuestras casas, del colchón hinchable de los primeros días, de su primera vez en la ciudad y del calor que había llegado, un mes que ya nadie esperaba. Sigue leyendo

Lo que queda

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Ilustración de Paula Bonet

 

 

Mi tío camina con piernas ágiles y gesto serio. Erguido, con ese porte de Don Quijote que conserva, igual de frágil que ahora pero con más pudor. Corta maleza y hace montoncitos y nosotros los aplastamos saltando con fuerza. No se escuchan lobos, tampoco corzos, pero todos sabemos que están ahí. Igual que los miedos. Sigue leyendo

Un domingo raro

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Escribo esto profundamente triste, saltándome una promesa que me hice: “No volveré a escribir sin antes metabolizar lo que siento”. Así que hoy me fallo a mí misma, otra vez para escribir de algo me duele. No siento rabia, solo pena.

Quizá estés en casa, con la radio y la tele encendidas, sin creerte que este país tenga algo que ver contigo. Quizá te sientas tan solo como me siento yo hoy. Me he despertado esta mañana temprano, nerviosa porque la radio anunciaba las primeras cargas policiales en Cataluña. He encendido la tele y me he echado a llorar. Un amigo me ha enviado un mensaje: “Pilar, hazte un favor y no pongas la tele”. Da un miedo bonito cuánto llega a conocerte alguna gente. Sigue leyendo

Amor no romántico

« — Eres una ingenua- dijo Joe suavemente-. Con todo lo que sabes, y aún no sabes que se trata de una relación antagónica. No existe la amistad en el amor.

 — Rechazo esa definición-dije-. La rechazo de pleno. Si el amor es sólo un vínculo romántico, que le den.

 — Eres una cría- dijo Joe-. El amor no es más que eso. No hay vuelta de hoja.

— Pues pasaré sin él- dije-. Así no puedo vivir. »

 

      ‘Apegos feroces’, de Vivian Gornick.

 

Y la canción que suena en casa.

El pasado es como el polvo

« Hay pasado en todas partes. El pasado está posado sobre nosotros como el polvo sobre los muebles. Hay pasado en el presente y hay pasado en el futuro. Impregnado, agarrado, diluido, difuminado, mezclado, empastado, desenfocado. Hay pasado en el recuerdo, en el gesto, en los rasgos, en las frases por decir, en las soluciones. Hay pasado en la imaginación, que a veces es un proyector de experiencias vividas. Hay pasado en los pasos por dar, en la carrera por delante., en la mirada, en el cuento, en el invierno, en los sabores. Las canciones están hechas de pasado. No hay canciones futuristas, es un arte sin ciencia ficción. Hay pasado en las pasiones, en la desdicha, en los sueños. Hay pasado en el porvenir, en los planes de futuro y hasta en las hipotecas. Hay pasado en tus hijos, en tus nietos, en sus gestos, en sus nombres. Hay pasado en la calle de tu ciudad, en las afueras, hay pasado en cada persona, incluso en las que no han nacido aún.

Del pasado se huye, pero se regresa para buscar resguardo, en un movimiento contradictorio. El pasado es nuestro futuro.»

 

‘Tierra de campos’, de David Trueba.

Y la canción que suena en casa.

Lista de cosas fútiles

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ME GUSTA

Los trenes. Las playas desiertas. El calor en verano. Los vestidos que dejan la espalda al aire.  El frío del invierno. La lana. Caminar. Salir a correr en una ciudad que no es la mía. La insurrección ciudadana. Los cojines. Las casas de techos altos. Los colchones a no más de cuarenta centímetros del suelo. Los balcones de madera. Las terrazas con toldo. Los pueblos pequeños. Las plantas de interior. Las flores frescas. Cocinar. El chocolate blanco. Las tormentas. Los vestidos negros. Los abrazos por la espalda. Los besos en la nuca. Las camas deshechas. Las siestas después de desayunar. Los hombres con barba en coches sucios y destartalados. Doña Emilia Pardo Bazán y su santísimo par de cojones. Natalia Ginzburg. Delphine de Vigan. Raymond Carver. Los periodistas: Juan Tallón, Manuel Jabois, Rafa Cabeleira y Manuel de Lorenzo. Enric González. Las columnas de Leila Guerriero y las de Milena Busquets. Enamorarme solo de hombres a los que me gusta escuchar. Las sábanas blancas. Mi padre cuando descuelga el teléfono y me dice: «¡Ay! Hoooola amoooor!». La casa de mi abuela.  Mi madre diciendo: «Es muy friki». Los Fernández. Las sobremesas. La cerveza muy fría en cristal. Los mejillones al vapor. El laurel. El olor a berenjenas y pimientos asados con un chorrito de aceite y sal.  El monte en otoño. Los ataques de risa con mis amigas. La verdad de quien me quiere. Mi ahijado Mario, que adora las historias de Roma y Egipto. Mi ahijada Carme, que todavía está en edad de buscar qué le gusta y después odiarlo, como lo estamos todos. La palabra “fútil”. Los chicos de Huntza. Los domingos en mi casa mientras suena Carrusel Deportivo y fuera se hace de noche. Mirarme  las uñas recién pintadas. La ropa interior negra. Edimburgo. Roma. Vejer de la Frontera. Viajar a sitios en los que ya he estado.  El himno del Inter de Milán y agitar servilletas subidos a las sillas. La identidad. Las persianas. La gente que mira a los ojos y dice: «te doy mi palabra». Las personas fuertes que saben cuando tienen que serlo y cuando no.

NO ME GUSTA

Los aviones. Los calcetines. La insurrección desde las instituciones. El chándal. Las banderas de España en la ropa o en cualquier accesorio. El Pérez Reverte que se enseña en las redes. Los dioses. Los tibios. Las lánguidas. Las frases motivacionales.  Empezar a comer cuando todavía no ha llegado todo el mundo. Lavar lechuga. Imagine, de John Lennon. Conducir sin música. Follar en silencio. Depilarme las cejas. Cuando alguien dice: “No me interesa la política”. Las palabras “delicioso” y “estúpido”. La falta de compromiso. Las princesas, por muy intrépidas que sean. Los príncipes, por muy modernos que parezcan. Cortázar. Los hombres que tienen coches caros. El ruido de los platos al caerse unos contra otros en el fregadero. Los textos que no están perfectamente alineados y justificados. Poner el despertador en fin de semana o vacaciones. Las puertas entreabiertas. Las mujeres que atacan a otras mujeres solo por su sexo. Las mujeres que lo defienden todo de otras mujeres solo por su sexo. Los hombres que no son feministas. Las mujeres que no son feministas. El color marrón. Pablo Alborán. La gente que se declara sin vicios. Xabi Alonso. Amelie. Tocar el piano. Planchar. Los tangas. Hablar de algo importante de pie.