Lo que ves no existe

 

El mago escribe algo en un papel. Lo dobla en tres o cuatro partes, y se lo entrega. Dime el primer nombre que se te pase por la cabeza. Ella se queda callada unos segundos. Dice Bruna. Él ladea la cabeza. Dice que es un nombre poco común. Ella dice que sí,  que es poco común. Es uno de los primeros nombres que recuerda, el reflejo de un vínculo roto demasiado pronto. Él hace ese gesto que la autoriza a leer el papel. Ella obedece. Repite no me lo puedo creer y enseña la palabra Bruna escrita en tinta azul. El mago se lleva un dedo a la sien, mira a la cámara: «Recuerden: todo lo que han visto es producto de su imaginación».

Aún no habíamos sentido el vértigo del cambio de milenio, no nos habíamos enamorado. Todavía buscábamos futuros en los horóscopos y creíamos que la casualidad siempre tenía un porqué. Teníamos edad para tener los mismos amigos de siempre, ni uno más, cuando el mago, aquel tipo de  nombre extranjero pero de aquí, vestido con un impecable traje oscuro, nos coló el primer truco. Sigue leyendo

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Otros veranos

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La piscina (1959, Jacques Deray)

Al principio no había agua salada. Había piedras mojadas en agua dulce y aquella especie de musgo que hacía resbalar las cangrejeras. Árboles enormes que daban sombra a mesas perennes, donde se servía la comida fría en recipientes de plástico reutilizable. Bebíamos de neveras portátiles, grandes y de color azul. Los mapas de carreteras se plegaban en la guantera de los SEAT y las cabinas de teléfonos informaban del tiempo y el tráfico.
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Una historia de amor moderno.

AmigasDomingo tarde-noche, mi amiga M me llama nerviosa: “Tía, creo que Fulanito ya se está tirando a otra“.

Situémonos, ¿quién es Fulanito?.

Fulanito es un chiquín muy majo que era, hasta hace diez días, el nuevo más mejor amigo con derecho a roce de mi amiga M.

Esto empezó con el típico chica conoce a chico, los chiquines se gustan más que comer con las manos, se cuentan sus vidas, las luces y las sombras y poco a poco se caen los telones con el fin ( es así, no se engañen) de acabar midiendo fuerzas en la horizontal. Ella, que sigue siendo un poco ingenua, lo descubrirá más tarde. Él tiene los ojos inyectados en salmorejo desde el minuto uno. Sigue leyendo

María

AtiMaría apareció en mi vida un septiembre, en el salón de mi amiga Rosa, para ser mi primera alumna. Yo  todavía estaba en la facultad y ella entraba en  su último año de instituto.

María no aprendió matemáticas conmigo, mi amiga Rosa ya se lo había enseñado todo. Lo único que traté de enseñarle fue a creerse que era capaz de hacerlo.Que era inteligente también para las mates, que los números podían ser divertidos si perdía el miedo.En todos estos años a la que más le ha enseñado, es ella a mí. Sigue leyendo

Creer y no creer, esa es la cuestión.

Soños

A  veces, con mi café frente al ordenador,poniéndome al día con los diarios con más sesgo ideológico del panorama nacional me cuesta creer. Me cuesta creer que todo esto va a servir para algo.Algo bueno, quiero decir. IntermonOxfam

Tengo la sensación de estar en uno de esos Óptimos de Pareto, en los que una mejora siempre empeora algo igual de importante. Ya sabes, puede que a tu gobierno le interese disminuir el paro gracias a que un magnate americano inaugure en tu ciudad el puticlub más grande de Europa.Ya lo hizo una vez, ya eligió crecer con ladrillos en vez de científicos, no creo que tenga que explicarte de donde vienen estos lodos.

Me levanto y respiro hondo, siempre me han dicho que así es como se desenredan los nudos en la boca del estómago.No es cierto, pero calma. Cuántas veces se levantarán en medio de la noche sin poder dormir? Pienso en a quién coño creen que representan cuando la gente les grita:” NO, ESO NO” !!.

El mirar a mis padres me calma. LLamo a mi amiga Sara y encuentro otro agarre a la fe. Miro a Chema y a Emma y  pienso que si hay más gente como ellos, tenemos que hacerlo muy mal para no salir hacia algo mejor.Mi gente me ayuda a creer que hay otras maneras de hacer las cosas.Que uno puede vivir siendo fiel a sus principios, aunque es más que probable que eso no nos haga ricos.

El camino también me ha enseñado a quién no tengo que llamar por eso de conservar la fe intacta, por eso de no continuar creyendo en algo/alguien que no existe.

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