Otra lista fútil

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La fotografía es de Michal Pudelka

 

ME GUSTA

La luz indirecta. Las segundas, terceras, las quintas veces. La puerta de llegadas de los aeropuertos. Volver a casa cuando empieza a oscurecer. El otoño. Perderme en una ciudad que no conozco. Las lámparas. Las alfombras. El hummus de garbanzo con semillas de sésamo. La patatas fritas de bolsa. El ruido que hacen los pepinillos en vinagre al morderlos. Las bases tapizadas bajo los colchones. Despertarme en mi casa un sábado cualquiera. Las caricias con las yemas de los dedos. Los besos que te atrapan el labio superior. La militancia civil. La solidaridad. La persona en la que se ha convertido mi hermano y cómo mira a mi padre. Ordesa. Cadaqués. San Vicente do Mar. As Ermidas. La gente que entiende que lo justo, a veces no lo es para uno mismo. Aburrirme. Las críticas de teatro de Marcos Ordóñez. El olor a gasolina. Julian Barnes. Llucia Ramis. Cristina Sánchez-Andrade. Los lápices de labios de color rojo. La palabra follar. Ese momento justo antes. El intercambio de sonrisas entre desconocidos. Los chicos de Carolina Durante. Rosalía. El canto A la vida de María Arnal i Marcel Bagés, a partir del minuto dos.  Los pueblos que tienen un único bar. Comer con las manos. Beber directamente de la botella. Conducir sola escuchando música. Las personas que saben que su libertad termina donde empieza la tuya. Los abrazos que te ponen una mano en la cintura y con la otra te agarran la cabeza. Las diferencias.

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Lista de cosas fútiles

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ME GUSTA

Los trenes. Las playas desiertas. El calor en verano. Los vestidos que dejan la espalda al aire.  El frío del invierno. La lana. Caminar. Salir a correr en una ciudad que no es la mía. La insurrección ciudadana. Los cojines. Las casas de techos altos. Los colchones a no más de cuarenta centímetros del suelo. Los balcones de madera. Las terrazas con toldo. Los pueblos pequeños. Las plantas de interior. Las flores frescas. Cocinar. El chocolate blanco. Las tormentas. Los vestidos negros. Los abrazos por la espalda. Los besos en la nuca. Las camas deshechas. Las siestas después de desayunar. Los hombres con barba en coches sucios y destartalados. Doña Emilia Pardo Bazán y su santísimo par de cojones. Natalia Ginzburg. Delphine de Vigan. Raymond Carver. Los periodistas: Juan Tallón, Manuel Jabois, Rafa Cabeleira y Manuel de Lorenzo. Enric González. Las columnas de Leila Guerriero y las de Milena Busquets. Enamorarme solo de hombres a los que me gusta escuchar. Las sábanas blancas. Mi padre cuando descuelga el teléfono y me dice: «¡Ay! Hoooola amoooor!». La casa de mi abuela.  Mi madre diciendo: «Es muy friki». Los Fernández. Las sobremesas. La cerveza muy fría en cristal. Los mejillones al vapor. El laurel. El olor a berenjenas y pimientos asados con un chorrito de aceite y sal.  El monte en otoño. Los ataques de risa con mis amigas. La verdad de quien me quiere. Mi ahijado Mario, que adora las historias de Roma y Egipto. Mi ahijada Carme, que todavía está en edad de buscar qué le gusta y después odiarlo, como lo estamos todos. La palabra “fútil”. Los chicos de Huntza. Los domingos en mi casa mientras suena Carrusel Deportivo y fuera se hace de noche. Mirarme  las uñas recién pintadas. La ropa interior negra. Edimburgo. Roma. Vejer de la Frontera. Viajar a sitios en los que ya he estado.  El himno del Inter de Milán y agitar servilletas subidos a las sillas. La identidad. Las persianas. La gente que mira a los ojos y dice: «te doy mi palabra». Las personas fuertes que saben cuándo tienen que serlo y cuándo no.

NO ME GUSTA

Los aviones. Los calcetines. La insurrección desde las instituciones. El chándal. Las banderas de España en la ropa o en cualquier accesorio. El Pérez Reverte que se enseña en las redes. Los dioses. Los tibios. Las lánguidas. Las frases motivacionales.  Empezar a comer cuando todavía no ha llegado todo el mundo. Lavar lechuga. Imagine, de John Lennon. Conducir sin música. Follar en silencio. Depilarme las cejas. Cuando alguien dice: “No me interesa la política”. Las palabras “delicioso” y “estúpido”. La falta de compromiso. Las princesas, por muy intrépidas que sean. Los príncipes, por muy modernos que parezcan. Cortázar. Los hombres que tienen coches caros. El ruido de los platos al caerse unos contra otros en el fregadero. Los textos que no están perfectamente alineados y justificados. Poner el despertador en fin de semana o vacaciones. Las puertas entreabiertas. Las mujeres que atacan a otras mujeres solo por su sexo. Las mujeres que lo defienden todo de otras mujeres solo por su sexo. Los hombres que no son feministas. Las mujeres que no son feministas. El color marrón. Pablo Alborán. La gente que se declara sin vicios. Xabi Alonso. Amelie. Tocar el piano. Planchar. Los tangas. Hablar de algo importante de pie.