Pequeña Miss Sunshine

Niñas Estocolmo

“No te quedes inmóvil

al borde del camino

no congeles el júbilo

no quieras con desgana

no te salves ahora

ni nunca

no te salves”

Mario Benedetti

El abuelo entra contigo en el colo. Aquí, a los niños no los llevamos en brazos, aquí los cogemos en el colo o les damos un colo. Camina unos pasos y te baja al suelo. Tú aún eres muy cativa y los brazos del abuelo son largos, pero no lo suficiente como para no tener que descolgarse sobre su lado derecho para agarrarte de la mano. Sigue leyendo

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La felicidad de lo inútil

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Paterson, de Jim Jarmusch

Estamos en la playa. Llevo unos vaqueros viejos, una sudadera y varias camisetas de manga larga, una sobre otra. Negro, blanco, gris. El pelo recogido, es un decir, este pelo nunca está recogido, en un moño alto. No sé que año es, solo sé que es junio y la playa se llena de olor a leña y sardinas. Bebemos estrellas mientras se hacen las brasas. Alguien cuenta una anécdota del colegio, cuando empezamos a ser adolescentes pero aún no lo sabíamos. Porque la mayoría de las cosas que un día somos, las somos sin ser conscientes. De repente, alguien pregunta para qué sirve mi idioma. Para qué tanto empeño en que los niños aprendan gallego, si cruzada Piedrafita no sirve para nada. Sigue leyendo

El amor valiente

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Los puentes de Madison

Hace unos meses en la final de la Copa del Mundo de triatlón, uno de los aspirantes al título colapsó a 300 metros de meta. Iba en primer lugar y tenía todas las papeletas para proclamarse campeón si pasaba no sé qué carambola por detrás, pero empezó a tambalearse. La piel de la cara nívea,  desorientado y agarrado a la valla con la mirada lejos. Fue su hermano quien lo hizo llegar a meta, donde lo empujó para que cruzase antes que él. Sigue leyendo

Lo que ha dejado mayo

Foto de Michael Rougier

Foto de Michael Rougier

¡Aquí está de nuevo la sección intermitente!

Tengo que hacer algo con esta sección. Lo sé. Debería marcarme un día al mes y publicar esas cosas que veo o leo y que quiero obligaros a que veáis, ¡YA! Porque si no las veis quizás os pase algo malo, os sintáis seres incompletos y tremendamente infelices o no podáis respirar. Este blog está hecho también eso, para dar la tabarra sobre las cosas que veo y me apasionan. Sigue leyendo

Hombres que abrazan por la espalda

Algunas de las escenas que más me gustan del cine son solo imágenes acompañadas de música, sin una sola palabra. Como el final de Cinema ParadisoIo sono l’amore donde Emma, en su frenética carrera por salir de esa casa y huir de una vida que no es la suya, se detiene ante su hija hasta que ella mueve suavemente la cabeza dando su aprobación.

Una de mis favoritas, es esa escena de Drive en la que Ryan Gosling hace ese gesto con el brazo, y pone su cuerpo delante del de Carey Mulligan, cuando ve el peligro en ese ascensor. Solo es un gesto sí, pero poco más con menos. Como esos abrazos por la espalda, sin que el peligro sea ni siquiera imaginable.

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Tenemos por lo que luchar

Elliott Erwitt

Foto de Elliott Erwitt

A veces lo busco y no lo encuentro. Dicen que es exactamente así, que aparece cuando menos te lo esperas. Como lo hacen las gomas del pelo, o las llaves, en el bolso donde has buscado más de mil veces, o en el bote de las monedas escondido en el último estante de la cocina. Sigue leyendo

Las llamadas perdidas.

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Ilustración de Alfonso Casas

Echo de menos en los teléfonos, algo inteligente de verdad. Un apartado donde se reflejen todas las llamadas que no te hacen y las que te has acostumbrado a no hacer.

Mejor. En vez de un apartado, deberían los gurús de lo telefónico enviar una alerta con cada mensaje de whatsapp recibido. Algo así como: «Tu amigo ha pensado en llamarte por teléfono para pedirte los quinientos euros que le debes desde hace meses pero ha preferido enviarte este mensaje».«Tu ex ha pensado en llamarte para recoger las cosas que todavía tiene en tu casa pero le faltan cojones, cosa que a estas alturas no es ninguna novedad». «Este aviso es irrelevante, porque ya sabes que los mensajes a partir de las tres de la mañana significan todo eso que no dicen». Sigue leyendo

Caminando en círculos

Castillos de Arena

Cartel de la película Castillos de Arena en la que está basado este texto.

Eleonor no tiene carné. Ahora tampoco tiene padre. Ni carné, ni padre.  Su padre ha muerto poco después de que ella cumpla los treinta. Ahora tiene una casa que su padre le ha dejado en herencia y que tiene que vender. Es fotógrafa y la crisis no ha hecho una excepción con ella. Trabaja de autónoma para varias revistas, pero los encargos han dejado de tener la periodicidad de sus facturas. La casa ahora no es más que otra carga, otra carga económica y emocional que sumar a la lista interminable de cosas que arreglar. Un casa de dos plantas, con cobertizo y un jardín en otro tiempo precioso donde las camelias ahora se pudren con vistas al mar. Sigue leyendo

Instrucciones para olvidar a un ex.

Lavadora

Ilustración de el libro de Rebecca Beltrán “Pasa página: Cuaderno de actividades para olvidar a tu ex”.

Deje que él cierre por fuera. Ahora, vaya hacia la puerta, como en esas películas míticas de los años cincuenta y déjese caer a sus pies como si fuese la mismísima Natalie Wood en Esplendor en la hierba. Hipe, haga aspavientos como si estuviese al borde del colapso. Levántese despacio, empapada en drama, y sin dejar de llorar golpee algún objeto al que no le tenga demasiado aprecio. Si el objeto es de él, mejor. ¡Hágalo! ¡Fuerte! Sigue leyendo

Apareces.

apareces

Apareces. No sé de dónde vienes, dónde te escondes a pesar de que todavía recuerdo el código postal al que enviaba mis recuerdos para convertirlos en un presente que nunca llegó.

Apareces desde el lugar que no marcan las brújulas, puntual el día que celebro otra vuelta completa alrededor del sol, vienes y me recuerdas que llevo en las muñecas bandadas de gorriones. Como antes, igual que siempre. Sigue leyendo