Hombres disidentes

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La sala es pequeña, así que he llegado pronto. Me he sentado en la quinta fila. Es un antigua costumbre de los años de facultad: ni demasiado cerca para sentirme observada, ni demasiado lejos para arriesgarme a que la miopía me impida perder detalle. Pasar desapercibida, algo que llevo toda la vida haciendo y aún no tengo claro, si hago porque soy así o porque así es como me han enseñado a ser. Sigue leyendo

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Pequeña Miss Sunshine

Niñas Estocolmo

“No te quedes inmóvil

al borde del camino

no congeles el júbilo

no quieras con desgana

no te salves ahora

ni nunca

no te salves”

Mario Benedetti

El abuelo entra contigo en el colo. Aquí, a los niños no los llevamos en brazos, aquí los cogemos en el colo o les damos un colo. Camina unos pasos y te baja al suelo. Tú aún eres muy cativa y los brazos del abuelo son largos, pero no lo suficiente como para no tener que descolgarse sobre su lado derecho para agarrarte de la mano. Sigue leyendo

El amor valiente

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Los puentes de Madison

Hace unos meses en la final de la Copa del Mundo de triatlón, uno de los aspirantes al título colapsó a 300 metros de meta. Iba en primer lugar y tenía todas las papeletas para proclamarse campeón si pasaba no sé qué carambola por detrás, pero empezó a tambalearse. La piel de la cara nívea,  desorientado y agarrado a la valla con la mirada lejos. Fue su hermano quien lo hizo llegar a meta, donde lo empujó para que cruzase antes que él. Sigue leyendo

Lobos y mujeres de lobo

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A Pepe su novia le ha dejado. No significa nada, antes él dejó a otras que fueron sus novias y tampoco significó nada. Pepe tiene cuarenta y uno. Juana, su ya ex, tiene casicuarenta. Un día se levantó y le dijo que se había acabado. Habían follado la noche anterior y a la hora del desayuno, Juana le dijo que ya no podían seguir así. Se acabó. Pepe se lo cuenta a  Paco y compañía. Qué puta loca. O sea, que follasteis la noche anterior y se levanta y te deja.  No cabrona, no perraca. No, no. Loca, dramática, histérica o exagerada. Depende del jardín y del barro. Sigue leyendo

Campos de tierra

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Esta semana leí en EL MUNDO un artículo sobre cómo Unicef ensaya, en Sudán del Sur, un programa de fútbol que, además de tratar de trasladar los odios y rivalidades del país solo a los terrenos de juego, les permite hacer un censo de niños escolarizados, de manera que se mitigue así el tráfico de menores, común en el país desde que surgió el conflicto armado.

El día de la final del torneo, todo lo poco que tenían los chicos se lo gastaron en peluqueros. Hasta seis saltaron al campo del Centro de Protección de Civiles descalzos, con las sandalias de plástico en la mano para no perderlas  y con las equipaciones hechas trizas, pero peinados como Balotelli. Sigue leyendo

Mi vida sin ti

image1(1)Te he visto acariciar a todo el mundo y saber lo que callar para que todos estuviesen bien.

Te he visto descontenta con tu vida, pero jamás te he visto rendirte.

Te he visto agarrada de la mano de papá mientras las dos callábamos los miedos, por miedo al miedo de la otra. Te he visto mirarle cuando te decía: «Morena, eres el amor de mi vida», y hemos llorado juntas mientras lo recordabas.

También te he visto querer odiarle y no poder. Sigue leyendo